‘Digger’: Iñárritu muestra su lado más absurdo en el tráiler final

El tráiler final de Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise, ofrece nuevas pistas sobre una historia marcada por el absurdo, el desastre ecológico y la necesidad de controlar la narrativa.

Desde el primer avance comenzaron las comparaciones con Dr. Strangelove, de Stanley Kubrick, pero también con la filmografía del director sueco Roy Andersson. Con este nuevo tráiler, las referencias parecen ir más allá de ciertos elementos visuales y alcanzar la propia estructura narrativa de la película.

En Digger, un millonario es responsable de un desastre ecológico de proporciones catastróficas. Ante la posibilidad de perder el control de la situación, su estrategia parece ser cambiar la manera en que se cuenta y se percibe la realidad.

Ahí es donde la película parece acercarse al absurdo de Dr. Strangelove: personajes que se toman completamente en serio situaciones irracionales y que, precisamente por no reconocer lo absurdo de sus acciones, terminan convirtiéndose en una caricatura de su propia realidad.

La influencia de Roy Andersson en ‘Digger’

Otra de las referencias que parecen estar presentes en Digger es el cine de Roy Andersson, director sueco que durante más de cinco décadas ha construido una filmografía marcada por escenarios estáticos, personajes contenidos y situaciones que combinan humor, tragedia y absurdo.

Después de dirigir dos largometrajes en 1970 y 1975, Andersson realizó en 1991 el cortometraje Mundo de gloria, una obra centrada en un hombre que atraviesa distintos escenarios trágicos e irreversibles.

El cortometraje comienza con un grupo de personas inmóviles frente a un camión lleno de hombres, mujeres y niños desnudos que serán asesinados. Los observadores permanecen prácticamente como estatuas mientras contemplan la escena.

Posteriormente, el protagonista visita a su madre, la tumba de su padre y distintos espacios de su vida cotidiana. En cada uno intenta explicar lo que ocurre a su alrededor, aunque sus palabras terminan funcionando más como una búsqueda de sentido sobre su propia existencia.

A partir de entonces, Andersson desarrolló un estilo caracterizado por escenas que parecen escenarios teatrales y composiciones que recuerdan a pinturas, donde el espectador necesita detenerse para comprender todo lo que ocurre dentro del encuadre.

‘Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia’

Una muestra de este estilo aparece en Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, película de 2014 que obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia.

La historia sigue a dos hombres que venden productos que pretenden ser graciosos, aunque sus intentos por demostrar la utilidad de estos objetos producen precisamente el efecto contrario.

Una de las escenas más representativas ocurre cuando muestran sus productos a un hombre en un bar. Nadie se ríe y las expresiones permanecen prácticamente inmóviles.

Después, uno de ellos se coloca una máscara y la situación cambia de manera completamente inesperada: aparecen soldados del siglo XVIII a caballo, seguidos por el rey Carlos XII de Suecia, mientras otros soldados avanzan hacia la guerra.

Más tarde, los mismos soldados aparecen heridos y regresan caminando en dirección contraria.

La escena no busca ofrecer una explicación sencilla. Su significado depende de observar cómo los acontecimientos se desarrollan dentro de ese escenario estático, una característica que también parece encontrar eco en Digger.

‘Digger’ y la idea de controlar la realidad

La conexión entre el cine de Roy Andersson y Digger también puede encontrarse en la paleta de colores apagada y los escenarios cuyos elementos permanecen estáticos.

La película de Iñárritu parece presentar parte de su historia como una puesta en escena construida por su protagonista para cambiar la narrativa de lo que está ocurriendo, con la participación de algunas de las personas que lo rodean.

El tráiler final plantea entonces una posibilidad distinta: más que descubrir únicamente si el protagonista podrá detener el desastre, la película podría explorar hasta dónde está dispuesto a llegar para convencerse —y convencer a los demás— de que todavía tiene el control.

En ese sentido, Digger podría compartir con el cine de Andersson una idea central: los personajes pueden intentar construir una realidad mediante sus propias explicaciones, aunque los hechos terminen contradiciéndolos.

El avance deja abierta la pregunta sobre qué historia decidirá contar el protagonista y qué consecuencias tendrá esa versión de la realidad. En el fondo, la película parece plantear una cuestión mayor: quién tiene derecho a decidir cómo se cuenta el final de la humanidad.

 

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